Realmente asqueroso del verbo hastío.
La educación se ha manipulado como el dinero para propósitos perversos. Los grandes están llenos de ambición y uno esperando quedar en la inocencia psicología del niño pero con la sapiencia de toda esta maraña, para resistir y dejar de sufrir por tantas injusticias.
Las guarderías o escuelas son celdas de experimentos tristes e involutivos.
Los profesores con las mejores intenciones continúan dandole cuerda al juguete, que realmente, en poco aporta el desarrollo integral del ser humano.
Si calzó justo que una materia de mi interés particular se empieza a enseñar, no solo tengo que combatir con el ruido que generan mis 44 compañeros, no solo es silenciar mi apresurado estómago que no alcanzó a desayunar y que ruge por alimento, no solo es lograr un estado de concentración optimo luego de haber dormido pocas horas, por comer tan tarde, tantas porquerías que me hacen creer que no me causan daño, además de haber tenido mi cerebro pegado al computador al menos 2 horas justo antes de quedarme dormido. Sino, que además, tengo que descifrar el lenguaje de un profesor que no está completamente feliz trabajando; no porque no tenga vocación (aunque en algunos casos no la tiene) No solo porque mis propios compañeros tienen un gran hastío por recibir enseñanzas, por recibir órdenes, por sentirse encarcelados. Generando un desorden muy natural dentro de este caos aparente que el profesor no alcanza a entender. Es que aunque lo entienda, y lo comprenda perfectamente, sobre él están una serie de personajes que no están para nada interesados en estos análisis. Pues siempre se ha seguido el mismo sistema. Los padres y abuelos de estos supervisores siempre lo han hecho, llevan el rigor o el temor en la sangre. Y con estos genes, qué problema hay en replicar lo que ya existe. Y aunque funcione o no funcione, si se mantenga en pie es por algo! En todos lados hay problemas, solo hay que darle tiempo y las revoluciones se calman, los anhelos de libertad se apaciguan, las ganas de romper con las cadenas se aquietan. Lo que en algún momento nos preocupa, nos desespera, se nos pasa con un poco de salmón a fin de mes, por la estabilidad soñada, por es seguro contra incendio, robo, muerte, separación, ruina, cesantía... Y la vida no nos alcanza para ocuparlos todos. Con una felicitación de los altos mandos ya estamos saciados. Vuelta otra vez al comienzo. El caviar llegará cuando aprendas a darle salmón a tus compañeros. Es el gran propósito de la vida, convencer al otro de que sus intereses se ven supeditados a mis reglas para que después de cumplidas pueda comer de mis frutos.
Somos semillas!!!
Pero buscamos el alimento fácil, de un árbol con raíces podridas pero que tiene las suficientes hojas secas para abonarse su tierra, para cimentar esta ilusión. La ilusión de que los únicos frutos que podemos comer están en él. Y mientras más arriba nos trepamos en sus ramas lúgubres, más dulces serán sus frutos.
Nosotros, ciegas semillas!!!
Que subimos por la escalera imaginaria, el peldaño de la utopía, que nos pone más arriba que los demás. Absurdas semillas que no reconocemos que en nuestra muerte psicológica, en el despojo de todos nuestros vicios, malos hábitos, traumas heredados, impiedades recogidas del mundo moderno, en el desapego a todos estos sistemas fatuos y podridos, anacrónicos y espantosamente criminales, podemos mediante la sabia utilización de nuestra energía posicionarnos en tierra fértil para poder crecer como los árboles de dorados frutos que somos, para encarnar la vida.
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