Olvidaba que
detrás del techo había tantas estrellas,
que a mi izquierda
lejana reventaban olas inmensas,
que entre medio de aquellos cerros fluía un
río constante.
Olvidaba que bajo
las baldosas había tierra
Y bien abajo
gusanos
Y más abajo
cenizas de un presente diluido
Fuego, grietas
rojizas que desconozco.
Olvidaba que tras
los calcetines hay dedos
Que detrás del
silencio hay un pálpito incansable.
Se me había
olvidado que detrás del recuerdo está el presente
Y que en este
presente existo completamente.
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