
Callejón
Autodestrucción apetitosa que divulgas ilusiones surrealistas sobre mí, no solo te odio y te amo, tu choque eléctrico me hace parecer innecesario en este sitio, todas mis virtudes las transformas en plásticos elementos reutilizados innumerablemente, mi anulación ha presentado un dificultoso porvenir, pues mi errada conciencia, ha tenido la osadía de creer que la simple manifestación de sí misma es algo deleznable, un error mortal, una desnaturalizada aplicación impresa en el ADN, los niños me parecen tan justos como lejanos y los adultos me incluyen sin sentir confianza, ya no tolero la vanidad desmesurada, y cada vez que pienso en eso, creo que puede ser un reflejo de mi propia vanidad.
Vanidad
Caminaba por el andén a paso lento, las miradas se cruzaban de reojo en un concierto de angustia y fatiga, como si algo malo viniese, como si nuestro propio ser no fuera suficiente, los ceños embestían, y cuando ya me transformaba en uno de ellos, apareció ante mi vista, flotando sobre la raíz de su propia esencia, navegando con ojos iluminados, y sonrisa abierta, acariciando con cada gesto las puntas de un mar congelado, la gente del metro pudo haberla visto y haber saltado de alegría dándose abrazos de emoción, pero la vanidad oculta las bondades perfectas de los niños.
Mi conclusión fue clara.
La existencia no es el error, si lo es, la génesis del razonamiento, virus extranjero que nos separa de este planeta, sitúa en nosotros el bien y el mal, lo bueno y lo malo, dualidad infinita. Las crónicas de los avances, la educación evolutiva con su estandarte hacia Marte, o cualquier otra superficie, pero la ruta es larga pues el virus no pertenece a esta galaxia.
Autoanálisis.
En esta extrema situación se hace notar un proceso conclusivo depresivo, en el que las opciones más rebuscadas se encuentran en total colapso, al llevar el hecho del razonamiento al paradigma de “virus” y “error” se toma precisamente desde el lado negativo de la concepción, aunque claramente las descripciones hechas a través del mismo razonamiento siempre tendrán una connotación de bueno o de malo, en el fondo, la redacción de estas últimas conclusiones corresponden a un bloqueo mental, en el que las opciones ya no se validan, y en que el solo proceso sináptico produce un rechazo, si bien la fatiga por la innumerable cantidad de procesos mentales que podemos tener durante nuestra vida, genera un miedo recurrente, el esquivar la capacidad de razonar es simplemente una innecesaria tortura, pues es algo irremediable que lleva precisamente al acto de querer desaparecer como ser humano, va en contra de la humanidad, se aleja por lo tanto del entorno más común. Ahora bien, estas reflexiones son presentadas como parte de una incalculable lejanía de la sociedad y de los procesos sociales, es probable que la interacción que se esté dando con las personas no sea del todo satisfactoria y probablemente no concuerde con las expectativas sociales creadas por mí mismo. Este tipo de análisis es muy valioso para mí, y quizás le pueda ser útil a quien en algún momento pase por un tipo de conclusión similar.
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