miércoles, 7 de septiembre de 2011

Sin placebos

He vuelto a reflexionar muy intensamente, y detecté hace poco una gran perturbación en mi diario existir, en realidad en mi hoy devenir. Luego de una visita a la biblioteca he diagnosticado mi estado de depresión, confirmando la hipótesis que inconscientemente venia acarreando. Cuando analizo las razones me persigo la cola, es muy nuevo autoanalizarme y más auto diagnosticarme.

Comenzaré explicando que la encrucijada se produce en un punto nihilista dentro de mis reflexiones, este punto lo describo mejor como un agujero que profundiza la mirada hacia el exterior, alterando las actividades sensoriales de mis experiencias, generando un desinterés, desmotivación, aislamiento, y una falta de sentido a todo acto humano en cuanto a razonamiento u acción. Esto lo asocio a que dentro de este profundo abismo se encuentra la razón en jaque, sintiendo que todo el avance en la perforación mental ha tenido resultados negativos, y que los aspectos positivos solo han rodeado la superficialidad de la excavación. Dentro de esto se podrá decir que simplemente se puede dar un paso hacia el costado y sumergirse en la burbuja de la felicidad, pero este paso no es tan simple, si bien los dos paradigmas están dentro del escenario posible, en esta ardua tarea es difícil saltar de una realidad tan racionalmente asimilada a una esfera que dista de lo verosímil.

Por lo tanto un paso importante para quien acerque su experiencia a la mía es tomar en cuenta la ambigüedad natural humana, claramente hablamos de la dualidad cerebro-corazón, y aunque estas partes del cuerpo en algunos momentos luche y se odien conviven eternamente, así que la solución más providencial y equilibrada es escuchar a ambos, pero no solo hacerlo por caridad, si no que, siendo los dos parte de una misma entidad es prudente tomarlos en cuenta en porcentajes exactamente iguales y con suma conciencia.

Ya que estas palabras las recibe el cerebro, en estos momentos él corre con la ventaja, pero además no hay que olvidar que gracias al bombeo del corazón me estás leyendo.

Lo que intentaré justo en estos momentos es transmitir todo el recorrido tan profundo hecho por mi mente, el cual ha llegado a un agujero profundo, siniestro y sin salida, lo llevaré a un conocimiento profundo y sincero en el plano del corazón, claramente razonar acerca de lo que siente este órgano seria una falaz alternativa que me dejaría en el mismo paradigma cerebral, por lo que necesito volver a lo tan negado, escupido y nunca bien ponderado por la razón, sistema de sustento espiritual, la bien llamada fe o creencia ciega.

En este largo o corto camino de mi vida he vivido momentos de fe y esperanzas tanto como de ateísmo y nihilismo, que es donde me encuentro hoy. Pero sin lugar a dudas en el correr del tiempo siempre he dejado libertad a los cambios de opiniones, de creencias, incluso de hábitos; me cuesta creer que podamos ser seres rígidos y de posturas estables eternamente, o por lo menos yo no pretendo ser un personaje con esa característica, mas bien, me identifico con Nietzsche cuando dice que somos como una bola de nieve, que absorbemos todo y vamos creciendo con un sin número de posibilidades imposibles de encasillar.

Por lo tanto hoy he decidido poner mi mano en el corazón y recibir de él la templanza y fortaleza que sea necesaria para, si bien no intentar ahogarme en la miel de la felicidad superficial, si deshacerme de este encajonamiento y situación en jaque en la que me ha dejado la razón, con esto le abro las puertas a la esperanza, y desde hoy me entrego como ser viviente a los anhelos de la naturaleza y las energías universales, fluiré sin estancarme como un ser en busca continua de paz interior, manteniendo la templanza y esperando a que la voluntad vuelva a su sitio de origen abriendo los ojos a los colores reales de la naturaleza viva, y rodeándome de energías elevadas que me mantengan a flote en los peores tiempos, me refugiaré en el viento de las alturas y cada vez que me sienta mal lo buscaré con ansias y me mantendrá sereno.

Espero que este autoanálisis no solo me haya podido ayudar a mí, sino a cualquiera que este cercano a la desagradable sensación de depresión, tan fácil de adquirir sobre todo en Santiago, en mi caso específico seguiré contando con el arte como fiel estandarte de la libertad del espíritu.

Como dijo Cerati… “Sacar belleza de este caos es virtud “

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