domingo, 13 de septiembre de 2009

Capitulo 6

La separación no fue muy firme, por mas que conversaba con gente para confirmar mi punto de vista no lograba saber que era lo más pesado o real en mi balanza, si mis ganas de estar con ella por sobre todas las dificultades, o tal vez mis ciegos deseos de estar con alguien me hacían creer que era ella la indicada, aun sabiendo que no me entregaba lo que siempre había estado buscando.

Pasado un mes comprendí que las cosas no habían concluido, tenía el presentimiento que dentro de ella había un calor atrapado y que solo le faltaba tiempo para poder salir a la luz.

La busqué, y le propuse intentarlo de nuevo.

Sus orgullosas dudas se mantuvieron enclenques, y antes de lo que esperaba nos embarcábamos nuevamente en nuestra búsqueda personal del utópico complemento amoroso.

· ¿Cómo esta mi guasita?, Aquí esta lloviendo y con el frío me acordé de ti, te quiero mucho mi flaca hermosa... Cuídate.

¿Te parece muy apresurado?

Para nada, ni siquiera lo había pensado. ¿Será que mi costumbre libertina y mi pesimismo ante la reciprocidad había bloqueado la posibilidad de consolidar un compromiso?

En realidad siempre fui creyente del libre albedrío, y mi cariño o respeto hacia mi pareja no debía fluctuar solo por una palabra...

La falta de práctica estando con alguien por más de una noche había traído secuelas graves. El hecho de creer en un anticuado sistema de valorización con respecto a la persona que deseaba estar conmigo, era más bien un fantástico deseo de que todas las parejas fueran correspondientes.

Aun con este concepto errado en mi mente, estaba dispuesto a ceder con la petición.

Aunque lo consideraba innecesario, las palabras de su hermana me quedaron dando vueltas un par de horas.

"La palabra pololeo para ti tal vez no tiene un gran significado, pero para ella es la seguridad y consolidación del vinculo."

· Te quiero mucho, lo pasé muy bien en tu cumpleaños, gracias...

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