
2006
Verano.
Verano.
• Hola como estas.
• Bien y UD, por que lo del mensaje.
• Seguirás en el colegio este año
• Si, me quedo en el colegio, pero es la misma niña que conozco la que manda los mensajes.
• No sé cuantas niñas conoces... te acuerdas quien soy.
• Te recuerdo todos los días desde que pasó eso. Pero no entiendo como me hablas tan natural si en el colegio con suerte me mirabas.
• Por qué dices eso, me tienes mala.
• Por qué voy a tenerte mala, todo lo contrario, parece que no entendiste el mensaje, te lo mandé en tono de halago no de ofensa...
-_- Fin de la conversación -_-
Llegado mediados de año, cuentan mis recuerdos que otra luz aparecía en mi camino, una que intentaba eclipsar la ya formada imagen de mi prototipo de mujer, esta nueva historia comenzaba a llevarse como las olas las pocas algas que quedaban de la decepción pasada, y con entusiasmo me decidía a jugar mejor mis cartas para no perder esta oportunidad.
Las ocasiones se empezaron a presentar, pero esta vez no era yo quien perdía oportunidades, sino ella, quien precipitaba su juego al más hiriente vaivén de señales confusas.
HISTERIA IRRACIONAL
Cuando el cielo me transporte
A la vida que no tuve
Lagrimas de soledad
Se estremecen ya sin tocarme
Caigo lentamente al dolor
Las razones no son de amor
Mil líos de confusión
La cabeza es el corazón
Histeria irracional
Nace crece y vuelve a volar
Sube al cielo y obsérvame
He cambiado y no sé por que
Me da impotencia, no suele pasarme
Pero de mi cabeza no puedo sacarte
No hay nada que entender, no es un sentimiento
Solamente que encontré en tu alma mi alimento...
Los hechos llegaron al punto máximo, ella ya estaba decidida, pero una fiesta no era el mejor lugar, y menos en la de su cumpleaños, donde la figura de su padre impedía demostraciones del cariño que tanto tiempo le costo asumir...
Recibí su teléfono expectante a lo que podía pasar en el próximo encuentro.
Pero las cosas nunca se dan fáciles, y esta vez la complicación llegó de mi parte...
Las amigas de mi ex musa inspiradora se me presentaban como mediadoras de su sentimiento hacia mí, e insistían que tenía que jugármela pues ella nunca pensó que mis intenciones pasadas eran transparentes.
Mi confusión generaba grandes decepciones en las amistades de la nueva muchacha que había aparecido en mi mundo.
Pero aun así, sabía lo que deseaba hacer...
Comenzó entonces un nuevo juego con mi esquiva musa delgada...
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