Caí de mi inconsciente infancia feliz dañina, al colorido mundo de la sociedad personalista.
Recorrí mentes diversas atraído por la calidez, me encaje al esquema propuesto y me acerque involuntariamente a los valores eclesiásticos.
Reconozco romper de vez en cuando la serenidad de una sala en pretensiones de existir.
Pero de pronto, sin darme cuenta, todo se volvió monótono, y la última primavera fue la peor. No encontraba en los alrededores el brillo que había descubierto ocho años antes. La conciencia y voluntad de mis pares, parecía estancada en el musgo de la infancia insegura, o en la soberbia de la promiscuidad inservible...
2005
Mi voz se esforzaba como siempre para regular los tonos, mi cuerpo rígido intentaba articular un movimiento que disimulara las imperfecciones de un sonido agudo que tal vez no alcanzaría.
Era ya el segundo año consecutivo que realizaba la actuación, dos años llevaba conociendo un mundo nuevo, un ambiente casi rodeado de personas mayores, no solamente en lo físico, en realidad no me superaban más que por 4 años, sino en lo psicológico, que era lo que me importaba, lo que me hizo analizar, cambiar mi percepción, y descubrir mi vocación.
El publico se veía diferente que en ocasiones anteriores, la rojiza luz que se filtraba por las cortinas debido al atardecer otoñal, le daba al salón un alma relajante y un estado un poco psicodélico. De las 20 o 30 personas que habitualmente asisten a la presentación anual del grupo de música, hubo solo una que perturbo mi siempre desconcentrada actuación.
Con vista misteriosa su cuerpo se dejaba entrelazar en los brazos de un ”alguien“ que solo hacía resaltar su belleza...
No es tan fácil ser feliz, cuando opacaste el barniz, que pintaste verde azul y gris...
Mi garganta, al igual que mi cuerpo, cada vez se entusiasmaban más, mis ojos que desde siempre se centraban en el horizonte, o en nada concreto, esta vez se desviaban a cada segundo, se obsesionaban en concentrar toda la poesía hacia ella.
Y ni siquiera sabía de quien se trataba...
· Te dedico todos mis pensamientos y delirios esta noche.
Terminada la presentación, y saliendo del escenario me encontré con ella, estaba junto a una niña, quien me dirigió la palabra. Preguntó mi nombre y datos relacionados con el show, mis respuestas comenzaron a brotar inconscientemente pues mi concentración analizaba a su acompañante. Desde el primer minuto fue un misterio. Tenía algo en su estructura, en su forma tímida de mirar, un sin fin de acertijos que estaba ansioso por descifrar, se diferenciaba de todas, pero no sabía por que, su tez blanca, su pelo negro, su cuerpo alto y delgado...
Lamentablemente carecía de tiempo, me esperaba un largo recorrido hacia la alucinógena fiesta de mi amigo, que seguramente llevaba mucho de iniciada.
Me despedí, y rápidamente me dirigí a la salida del establecimiento.
Antes de llegar al final del pasillo, sentí pasos tras de mí.
Era ella.
Habló tímidamente y pidió mi correo electrónico.
Tenía voz.
Y por suerte, era acorde con su figura. Hubiese sido decepcionarte escucharla hablar chillando como una más de las niñas inseguras que conocía hasta ese momento.
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